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¿DE QUÉ HABLAN LOS QUE CANTAN?

Martina Giuria nos comparte los resultados de su investigación sobre las narrativas que atraviesan las rondas de freestyle en Montevideo.

 

Martina Giuria, es Licenciada de Comunicación por la Universidad de la República, su trabajo de grado se centró específicamente en las rondas de freestyle de Montevideo, con la idea de generar antecedentes académicos de lo que estaba pasando en las batallas. 

 

En el año 2022 a la salida de la pandemia, se registró un pico bastante grande dónde había batallas todos los fines de semana en distintos puntos de Montevideo. El objeto de estudio de su investigación fue analizar lo que se decía en esas batallas mediante entrevistas a raperos, organizadores de batallas y la observación participante, concurriendo regularmente a tres batallas: una en La Blanqueada, otra en Tres Cruces y la otra en el Prado.

 

Foto de época

 

La idea de este trabajo era dejar algo plasmado de lo que estaba pasando en las plazas de Montevideo, con esos jóvenes que se agrupaban a cantar y a decir, me encontré con una foto de época muy poderosa, como lo es la música siempre. Creo que ahí está la riqueza, porque es una foto de esa explosión en los años 2022/23, porque cambia mucho y cambia rápido, mi idea siempre fue dejar un poco de registro de lo que estuvo pasando y de las narrativas que lo atravesaron. 

 

Discursos

 

Empecé a registrar los discursos de los pibes, a ver de qué hablaban, cómo hablaban, qué resultados tenía lo que decían en las batallas, qué generaba más explosión y que no. Toda esa información comencé a organizarla en categorías que yo veía que se estaban armando. Por ejemplo, había un montón de discursos sobre la familia, la familia como algo más bien de los amigos, los afectos en general y no tanto de la familia tradicional. 

 

Después había otra categoría muy marcada que tenía que ver con lo territorial, el pertenecer a tu barrio y específicamente a tu plaza, tenía un peso muy grande en sus discursos. Vos tenés una plaza de referencia, la plaza que te vio crecer  digamos y eso se vive como una parte muy importante de tu identidad.

 

Esta pata territorial a mí me había llamado mucho la atención, sobre todo por las dimensiones y la circulación que se da en Montevideo, pero en tu plaza sos locatario y cuando vas a otra sos como un extranjero, un visitante. Hay un concepto de territorio que se defiende y te representa.

 

Después nos metimos un poco con el mercado y lo popular, porque en el momento algunas empresas comenzaron a agarrar esto que la estaba pegando y le ofrecían a los raperos como contratos o se metían a organizar batallas, una productora estaba organizando batallas en Montevideo Music Box. 

 

Ellos sentían que había algo como de mercantil y algunos decían “esto no tiene nada que ver con lo que hacemos” y remarcaban la importancia de estar en la calle Uno me decía “bueno ahora ya no soy un poeta, soy un showman”, porque le exigían como unas cosas mucho más de poner el cuerpo en escena, de producirse. 

 

Rap y educación

 

Después me metí un poco con la educación. En las entrevistas a raperos les preguntaba si hay que educarse o estudiar para rapear. Yo había visto antes unos videos en YouTube de un pibe que decía que volvió al liceo porque se quedaba sin ideas para rapear, como que le faltaban palabras. Esa perspectiva de formarse para rapear me había parecido super interesante. 

 

Ellos entrenan un montón, tienen que leer un montón, expresan que de cultura general tenés que saber sí o sí, porque sino no podés hacer chistes de lo que está pasando. Muy parecido a lo que pasa en Carnaval, tenés que saber lo que está pasando porque sino no te van a entender los demás. 

 

Un rapero me decía que se leía todo el diccionario para tener palabras para rimar, porque cuantas más cosas sepas y conozcas, más rápido te van a venir a la cabeza. Esa parte de educación era como una educación no tradicional, mucho más  autodidacta, me pareció una arista muy interesante para indagar.

 

Es una motivación increíble para los pibes y mucho menos utilitaria que la educación. Uno me contó que se metió al IPA de Filosofía, nunca se recibió pero iba y pensaba rimas mientras hablaban, le abría la cabeza. Otro me decía que se juntaba a hablar con su abuela porque le hablaba de escritores y le leía cosas y él  después los tiraba en rimas. Hacen un montón de cosas para nutrirse y saber más, motivados por la curiosidad y las ganas de mejorar, va muy en contra por ahí de lo que se dice que no quieren estudiar. 

 

Tácticas de batalla

 

Les pregunté sobre los ataques, qué sentían ellos, qué les pasaba. Hay como dos cosas, vos podés hablar de cosas que están pasando, pero siempre es muy importante que busques complicidad con la ronda. Porque si nadie te aplaude, ya perdiste directamente. 

 

Después las batallas tienen esto que exigen unidad e ida y vuelta con el otro, le tenés que hablar a él y responder sobre lo que él te dice, más allá de traer temas de actualidad. Ahí entra como eso del ataque que prácticamente no hay nada que no se pueda decir. No hay nada prohibido, a mí me impresionaba hasta dónde se llegaba. 

 

Se metía mucho con las hermanas, con las madres y demás, me decían “bueno … es lo mismo que ir a la cancha”. A mí lo que me llamó mucho la atención en el momento es que realmente no se ofenden. Es como una regla implícita muy fuerte de que vos no te enojas, de que no te lo puedes tomar personal porque no lo es. También con esto de la rapidez, la instantaneidad de la réplica, no te da tiempo de filtrar mucho lo que decís.

 

Es mucho más fácil desbarrancar cuando uno tiene que responder sí o sí rápido y no es que me siento a escribir la respuesta, es una cuestión de segundos. Y se meten mucho con la familia así cómo genérico, lo que me decía uno es “yo no me ofendo porque a mi hermana ni siquiera la conocen”.

 

Hay mucho ataque también por el origen, por de dónde venís, hay mucha pica de “sos un cheto, caíste acá y nada que ver”. La otra vez vi una batalla en la que peleaban en a ver quién era más barrio, uno era de La Unión y otro de Maroñas, esas cosas me parecieron muy interesantes al momento del análisis. 

 

Se habla mucho también de la estética, del fútbol. También de cosas que a mí se me hacían muy delicadas, como algunos que han tenido problemas de adicciones y les tiraban sobre eso. Pero también es una oportunidad para responder muy bien, te dan un palazo y a su vez una oportunidad para que te puedes defender muy bien y eso se premia.

 

No es todo un ataque continuo, sino que van desarrollando también un discurso. Hay mucho de historias de vida, hay un estilo de rap más agresivo que es tirar, tirar, tirar y otro de autorreflexión, habla mucho como del hoy, como vengo, si estoy deprimido, de cómo se están sintiendo o cosas que les han pasado y demás. Por ahí les tiran con un ataque y como que lo sacan por ese lado, como “sí la verdad tuve una vida muy difícil”. 

 

Yo comencé a hacer ésta investigación en 2022 y hablaban muchísimo de la pandemia, del encierro, de estar solos. De extrañar a los otros y sobre todo de estar en el cuarto, como son gurises en general y viven con otras personas, la idea de estar encerrado todo el tiempo en el cuarto siempre rondaba. De rapear todo el tiempo solo y la falta del otro, sin el otro la batalla no tiene sentido. Por ahí los músicos podían componer, pero los que batallan precisan de otras personas.

 

¿Por qué el hip hop y no otras expresiones? 

 

Cuando les preguntaba sus recorridos, cómo arrancaron, muchos te decían que el hip hop fue encontrar un lugar para expresar lo que les pasa. Remarcaban que vos no precisás saber nada para rapear, no necesitas saberes previos, ni clases de música, no precisas mucho más que un boleto y caer a alguna plaza. 

 

Hay algunos que tienen algún conocimiento y tienen otra estructura para rimar. Pero otros que no, es como que vos empezas a largar, la inmediatez en el freestyle le saca el peso a las palabras, por ahí vos decís cosas re fuertes, pero cómo que van pasando, no se que quedan ahí y tenés esa vía de escape.

 

Después todos hablaban de encontrar tú familia, porque tiene mucho de armar grupos y de lo fiel que es ese grupo, tú crew. Son tu referencia máxima, la crew es tu grupo de pertenencia, los pibes con los que vos rapeas y que van al mismo lugar a rapear.

 

Territorios 

 

Hay una cuestión muy marcada de lo barrial que no es muy de acá. Las batallas son traídas de Argentina, porque estaba en auge ahí en 2017, 2018 y vinieron para acá un poquito después, la estructura y todo viene de ahí. 

 

Yo lo encuentro bastante similar a Argentina en toda la conformación excepto que allá todo es como mucho más exagerado y nosotros le damos una impronta por ahí más uruguaya. Esto de que no termine todo tan explosivo, como que allá había más quilombo. Acá se conocen todos de verdad, terminan siendo todos muy amigos. 

 

Lo que observé fue mucha rivalidad territorial entre Montevideo-Canelones. Había una batalla que era uno de Montevideo contra uno de Canelones y era como yo tengo a mi gente acá de Canelones y vinimos a invadirte Montevideo, yo creo que hay algo ahí que se está perfilando. 

 

¿Qué ves? 

 

Se habla mucho de la mirada del mundo adulto que los ve, ellos entienden que son vistos como chorros, siempre dicen caemos a la plaza y las familias se van. Realmente sienten como que son muy juzgados quizás por el aspecto, por la ropa y porque no se entiende bien qué es lo que ellos están yendo a hacer a la plaza, se arma ahí una idea de bueno llegaron estos pibes como que se corta todo lo otro, lo familiar y que a veces terminan llamando a la policía. 

 

Hablan mucho de que los miran raro, de que no los quieren y que no entienden el arte que están haciendo. Reivindican mucho el “nosotros no estamos haciendo nada malo y el mundo no nos entiende”. Cuando venía esta ola como de tremendo crecimiento en esos años que se viralizaba en internet y además caía mucha gente a la plaza, ellos decían “bueno, ustedes son nuevos, pero no saben todo lo que pasamos” en esto de sentirse marginados.

 

No sé si había algo más organizado a nivel social como una reivindicación en espíritu, pero está la idea de “lo que nosotros decimos es importante también y nadie nos da bola”. A la vez, encontré mucha tensión entre no queremos tampoco que ustedes nos den tanta bola. No es que quiero que vengan mis padres a escucharme. Estaban en esa tensión porque estaban creciendo mucho y recibiendo más atención mediática y no sabían si eso les copaba o no, porque traía también muchas otras cosas.

 

¿Hay algún tema tabú en las batallas?

 

Ellos te dicen que algunas cosas son como muy de cancha, son como lugares seguros para ir cuando te están atacando y tampoco se te está ocurriendo algo más. Hablan mucho de sexualidad, tu madre, tu novia, etc. Ellos lo que dicen es “bueno, nosotros somos iguales que el resto de la sociedad”. Me decía uno que el rap es un reflejo de lo que pienso la sociedad, entonces traemos como problemáticas, si hay elecciones, vamos a hablar de las elecciones, etc.

 

También traen las cosas machistas que se están diciendo en todos lados. A mi me contaban “yo en mi vida personal hago otras cosas, pero en la batalla corre lo que corre”, no lo ven como un ambiente discriminador para nada sino que utilizan esos temas como lo usa el resto de la sociedad.

 

Yo creo que es un ambiente que tiene algo de tradicional en ese sentido, el tema de las diversidades no está tan expresado. Parece ser como que lo que más hegemónico es el varón, cis, hetero. De todas formas, me consta que ellos no reproducen esos discursos todo el tiempo, en todos lados. Creo que tiene que ver como cuando vas a la cancha y le gritan puto de mierda al juez, por ahí esa persona no se maneja de esa manera en otros circulos sociales. 

 

Pasaba con la Free Udelar, que eran unas batallas que se estaban organizando en la Universidad en las que no se podía insultar, estaba prohibido. Les consulté a ellos que les parecía y decían que eran batallas de mentiras, se desdibuja un poco esta dinámica del ataque, era más un ida y vuelta de otras cosas, no les pintaba tanto porque los restringía. Consultados por estos nuevos espacios de batallas asienten que les da otra oportunidad de expresión, pero también filtra desde un lugar muy intelectual. Algunos te dicen “yo no fui ni a la escuela, no me hables con esas palabras”. 

 

Para mí eso también es la magia un poco del freestyle, no importa tanto tu  trayectoria, podés encontrar un lugar para expresarte y que te entiendan. En la Free Udelar ganaban otros pibes universitarios que tenían mucha lírica, porque se premiaba eso también.

 

¿Cúal es la dinámica de una batalla, jurados, fases de campeonato? 

 

Es como el fútbol. Arrancas en filtro, que serían eliminatorias o en octavos de final. Hay tres jurados en general, un host que organiza y es maestro de ceremonias. Hay batallas que tienen alguna dinámica que se hacen para asegurarse de que no hay nada escrito, te dicen bueno es un ida y vuelta cuatro entradas o vamos a sacar un objeto de una bolsa y vas a rapear usando esta idea o esta palabra, son mecanismos que protegen que sea lo más espontáneo posible, se hace la batalla entre dos y ahí los jurados eligen a uno.

 

Pueden ir a réplica, que es como la revancha pero siempre pasa uno. Después cuartos de final, semis y final. La ronda, es cuando están los dos competidores en el medio y alrededor toda la ronda del público que aplaude o celebra ciertas rimas, como el punch y eso influye mucho, es como el cuarto jurado. Para mí es muy  rioplatense esto del peso del público, es un factor muy importante por eso también el hacerlo con otros, expresarte para construir algo con otros.

 

Perfil del rapero de batalla

 

Son pibes como de barrio, muy comunes y silvestres por así decirlo, hay de todo pero lo más común es que no sean de clase alta. De hecho, se los descansa bastante a los que vienen de barrios más acomodados, es un blanco fácil. Es un lugar por donde te pueden pegar, porque se celebra mucho y se admira a los pibes que tratan de vivir del rap, que la están peleando. 

 

Se premia mucho la superación y el tratar de salir adelante de los que han tenido historias más complicadas, eso es un relato recurrente además. Hay muchos que te dicen “yo en lugar de salir a robar, elegí rapear y tratar de ganármela en las competiciones”, Antes el premio era la plata de las inscripciones, había muchos que decían hoy gano y rescato plata. Como que estaba eso de “elijo salir adelante con mi arte” y eso algo muy celebrado también.

 

Los barrios de los que venían, es algo que fue parte del rap en Uruguay y creo que también por eso de sentirse siempre tan marginados por los adultos. Vienen al Parque Rodo o a la Williman y dicen sentir el rechazo de las personas que viven ahí.

 

Las batallas y la policía

 

En la plaza de atrás del Liceo Dámaso, hubo una batalla llamada “Manija” que en el mismo día ponen el lugar y que caiga el que quiera y pueda. Yo vivía cerca y fui a observar, éramos unas 20 personas y empezó la policía a dar vueltas alrededor de la plaza, cómo esperando que pase algo que no estaba pasando.  

 

Ellos decían “llegamos nosotros y ya llegó la policía” y es lo que suele pasar, en general lo que hacen es quedarse ahí vigilando como si se estuviera armando algo delictivo o que no puede suceder.

 

Se cuida mucho el espacio de la batalla, la idea siempre es como no dar la nota porque sino lo que haces es dejar mal parado al freestyle, entonces en general se cuida mucho, “no derrapes porque acá se cuida el nuestro espacio”.

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