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BARRIO QUE CONSTRUYE

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Barro que construye 

 

Silbina Mieres es vecina del Cerro desde siempre, este año cumple 25 años de trabajo como docente y orgullosamente trabaja en su barrio. Le pedimos que nos cuente qué significa ser docente en el oeste, la situación de sus centros educativos y cómo afectó la reforma educativa a nuestros gurises. 

 

Trayectoria

 

Formé parte del DIE (Departamento Integral del Estudiante), un departamento dentro de secundaria que trabaja en convivencia, participación, derechos humanos, inclusión, yo era la referente estudiantil de todo el oeste de Montevideo, recorrí todos los liceos de la zona. 

 

Trabajé 17 años en el interior, viajando del Cerro a Trinidad y a Ismael Cortinas. Trabajé también en la cárcel de mujeres con niños en el Paso Molino y en la cárcel de Trinidad.

 

En el 2017 solicité el traslado para Montevideo y volví al oeste ahora como docente y al Liceo 11, de donde salí y es mi casa. Soy profesora de literatura del nocturno del 11 y ejerzo como POP (Profesora Orientadora Pedagógica) en el Liceo 50 de Casabó.

 

Ser docente en el oeste

 

Los que vivimos en el oeste, entendemos que hay una forma de ejercer la docencia que implica un sello de identidad. Entiendo que el que llega al territorio, no puede ejercer como docente sino está íntimamente ligado con la red comunitaria que existe alrededor de los centros educativos. Soy docente del nocturno por elección y ello también implica un compromiso distinto con esta población adulta y extra edad o con condicionamientos laborales.

 

Cada docente a lo largo de su carrera va optando y creando un perfil como docente, no me imagino como profesional de la educación de otra forma que no sea ejerciendo desde el compromiso con el territorio, desde el compromiso con la realidad cotidiana de estos gurises y es un compromiso que no es teórico, va más allá de la asignatura que dictes o de la formación académica que tengas. No se puede educar si no te comprometes con la realidad de los chiquilines.

 

Realmente el oeste trabaja en comunidad, en el verdadero sentido de comunidad, donde todos son partes responsables y todos son de alguna manera protegidos por ese mismo colectivo. Cuando trabajas comprometido con el territorio es algo mucho más complejo que solamente dar clase.

 

Todo recae sobre el docente, sobre el centro educativo, sobre los equipos territoriales. En barrios como los nuestros la construcción colectiva de respuestas es palpable. No somos comunidad teóricamente, somos y tenemos que ser comunidad para sostener a estos gurises y sostenernos nosotros también como adultos, educadores o docentes dentro de un territorio. Yo no puedo dar clase con un gurí que se me desmaya porque tiene hambre y lo que estoy diciendo es real, nos ha pasado.

 

Alimentación

 

En los liceos del oeste vos vivencias problemáticas que son complejas porque no tienen solamente que ver con el proceso educativo, tenés situaciones de alta vulnerabilidad económica, que implica dificultad a veces para que los chiquilines coman, para que tengan un desayuno.

 

Nosotros tenemos estudiantes que reciben lo que les podamos dar en el liceo, sea un plato de comida por un acuerdo con un comedor, sea porque tenemos un comedor o desayunan. Es muy duro, porque por ejemplo en el Liceo 50 hay una determinada cantidad de porciones y a veces el número de estudiantes que necesitan alimentación es mucho mayor.

 

Se manejan números muy preocupantes en déficit de alimentación de las infancias en el oeste, pero detrás de eso hay un número exponencialmente más alto de adolescentes con esas dificultades. Porque cuando no hay para todos, los primeros en comer son los niños. 

 

Violencia

 

El año pasado tuvimos un avance de situaciones violentas en el Cerro en particular, pero es algo que vivenciamos también en La Teja, en Nuevo París y otros barrios del oeste. Por ahí se puede pensar que son cosas externas al proceso educativo … pero no, tenemos estudiantes que no pueden salir de sus casas por las balaceras o que son familiares de los que están implicados en estas situaciones. 

 

Movilidad

 

Que un estudiante se tenga que movilizar visto de afuera parece que no es tan grave, no es tan lejos, pero tal vez es contramano, no tenés ómnibus. Por ahí tiene que salir media hora antes o demora media hora más en llegar a su casa ... pero eso implica que el chiquilín o la familia no lo puedan sostener. Los estudiantes del nocturno, que tienen que trasladarse de un barrio a otro les implica un costo que muchas veces no pueden asumir, tienen un descuento en los boletos, pero no es gratuito.

 

Superpoblación

 

En el Cerro en particular tenemos al Liceo 72 diurno que queda pegado a lo que era el gimnasio del 11 y tenemos el 61, ambos liceos superpoblados.Y si vamos al nocturno, el único Liceo en todo lo que es Cerro, Casabó, Santa Catalina, es el nocturno del 11, que el año pasado se logró que nos aprobaron un sexto año de Bachillerato de Plan 94. Un estudiante no puede estar en una clase de 50 porque lo tenés que inscribir sí o sí, porque no tienen otro lugar a donde ir, son factores para la desvinculación.

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Estudiar en el nocturno

 

Después te dicen no funciona tal o cual programa o plan porque los números son estos o aquellos. Un estudiante extra edad no tiene acceso a ceibalitas, no tiene acceso a un dispositivo, no tienen boletos gratis y a veces son jefes o jefas de hogar, a veces tienen menores a cargo que pueden ser hermanos o otros familiares que conviven con ellos. No tener acceso al material, no tener para una fotocopia, no tener algo para tomar calentito en el invierno cuando saliste del trabajo o viniste caminando. Son todos factores que terminan siendo expulsivos. 

 

Pacto social

 

Es fundamental contar con horas docentes de apoyo para lo académico, de formación específica. Hay todo un discurso con respecto a para qué formamos a las personas, cuál es el objetivo, cuál es el estudiante que queremos que egrese … yo creo que en cierta medida se ha roto un pacto social. Antes se confiaba en que la educación era un camino que permitía realmente un acceso más democrático a las oportunidades.

 

Cuando vos le pegás a lo único que puede democratizar, cuando vos intentas flexibilizar y creer que todo tiene que ser más light para que te den los números entramos en un problema, porque los más complicados son los que más necesitan de ese espacio para acceder a la oportunidad, para ejercer el derecho a ser educado.

 

Es necesario que haya tutorías, que se conformen y se respeten horarios de equipos multidisciplinarios, que existan espacios reales dentro de una currícula para aprender, que se respeten los procesos de los gurises. En todo el oeste es fundamental contar con los recursos para que un estudiante tenga apoyo no solamente específico de asignatura, sino también a tantos chiquilines que tenemos sin diagnosticar, con determinadas condiciones que implican una desigualdad dentro del aula.

 

Detrás de la reforma

 

Necesitamos espacios de formación para los docentes, espacios que te permitan tener herramientas, que te den seguridad para estar dentro del aula y promover realmente una inclusión o un trabajo con la diversidad. La reforma lamentablemente, bajo un discurso de “vamos a dar más oportunidades", en realidad están haciendo todo lo contrario, están quitando recursos, están quitando espacios reales de aprendizaje en pos de que los números nos den.

 

Cada uno de estos gurises que vos tenés dentro del aula sean 40, sean 25, sean 80, son todos distintos, con necesidades particulares. Vos tenés un tiempo de clase y éstas reformas de alguna manera nos han obligado a tener un montón más de trabajo administrativo y de planificación, que obviamente está dentro del tiempo que supuestamente vos tenés que dedicarle a eso. 

 

El docente en educación media es multiempleo, vos no tenés un grupo de 40,  estamos hablando de que para tener 20 horas en literatura por ejemplo, tenés que tener 4 o 5 grupos y eso multiplicarlo por la cantidad de estudiantes. Además 20 horas es lo mínimo, la mayoría de los docentes tienen más de 40 horas para generar un sueldo que les permita sobrevivir.

 

Es hipócrita la postura del sistema, porque es imposible trabajar la diversidad cuando vos no podés ni siquiera conocerlos. Tenés en la misma aula un estudiante neurodivergente, uno que está pasando por una situación de violencia en su casa, uno que no come, tenés un chiquilín súper inteligente, brillante, que también hay que atenderlo y otro montón de singularidades. 

 

Cada vez que a vos te recortan un espacio, cuando te sentís solo trabajando de la puerta para adentro porque no tenés a quién recurrir, cuando uno ve que la situación del chiquilín no puede ser apoyada por nadie más, se te van cerrando las puertas a vos como docente, al chiquilín como estudiante y él también lo nota, se da cuenta que vos ténes que seguir trabajando y lo estás dejando afuera.

 

Son cosas con las que ténes que lidiar, tenés que tratar de trabajar y sostener desde otro lado, buscar el camino para que chiquilín de alguna manera entienda que no se le está dando una oportunidad, sino que él está ejerciendo un derecho a educarse y que si él se va, no están peleando por sus propios derechos, por lo menos eso es lo que intentamos hacer.

 

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¿Qué falla cuando un estudiante abandona?

 

Es muy complejo el tema de la desvinculación, porque es un fenómeno multifactorial. ¿Qué discurso podemos crear nosotros, qué actitud podemos tomar los docentes cuando tienes una situación tan compleja? Tenés que construir con el otro, no hay más remedio. A veces la construcción colectiva implica ver cómo sortear la norma pero tienes que construir acuerdos con el otro, buscar salidas alternativas a las situaciones. 

 

Promover que los chiquilines visualicen todas las redes que existen en nuestros barrios. A veces sos vos el que tenés que contactar a un chiquilín con un taller, porque el que esté en el taller implica estar menos tiempo en su casa o que  contactar a ese estudiante con una policlínica barrial para que vaya a un médico. No es el rol del docente, no es el rol de la educación, pero si no lo hacés, lo perdés.

 

Los centros educativos del oeste

 

Los centros educativos en el oeste son mucho más que espacios de aprendizaje o  académicos, se han convertido en espacios fundamentales, referencias culturales, de salud, son nexo con las políticas públicas en el territorio y las propuestas educativas y culturales formales y no formales. Son también una visión adulta distinta que los chiquilines reciben, son espacios de palabra, donde ellos pueden hablar, expresar su voz y reciben apoyo para su empoderamiento.

 

Cada vez que yo recorto presupuesto o no lucho por que estos espacios sigan existiendo en las condiciones que le permitan a los gurises terminar ciclos, estoy yendo no solamente en contra de su proceso educativo, estoy yendo en contra de su proceso vital.

 

Indudablemente la posición o el lugar de la educación se ha ido transformando en estos años. Se le da la responsabilidad al centro educativo de resolver un montón de cosas que tienen que ver con lo social, con lo económico, con lo cultural y es muy complejo el lugar donde nos dejan a los docentes, a los equipos técnicos, porque a veces estamos sin recursos, sin posibilidades y tenemos que estar ahí en la primera línea de fuego.

 

Cuando un docente para o cuando hace una movida. Lo hace porque comprende la situación en la que está ejerciendo. Si se sacan grupos en este tipo de liceo, no estamos hablando solamente de que capaz que tenés un grupito más superpoblado. No, estás hablando de que le estás quitando la posibilidad de terminar sus estudios a los chiquilines. 

 

La gente juzga mucho al docente, al liceo. Pero a veces se pierde de vista todo esto, de que en realidad vos estás trabajando por debajo de cualquier límite presupuestal, porque a veces no tenemos nada. Es parte de la militancia, cuando vos elegís ser docente, quizás al principio lo elegís porque te gusta enseñar, dar clases. Pero después vas a tener que definir de qué lado estás y elegir ser un docente en paralelo o meterte en el barro, pero en el barro ese que construye. 

 

Por suerte tenemos muchos compañeros en el oeste que son de ese tipo de docentes, que vos lo ves y son parte de la historia del barrio, los ves los domingos en la feria y son los que se ponen a pelear porque en el liceo no ténes cortinas y también te dan una clase de literatura, es así.

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