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OJOS DE MOSTRADOR

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En la esquina de Carlos Maria Ramirez y Vicente Yañez Pinzón se erige desde 1930 el Bar la Razón, guardián de la memoria, sus ventanas vieron pasar huelgas, represión, actos políticos, corsos, caravanas y carnavales. Testigo de dolor y alegrías de los tejanos, visitamos otros carnavales a través de los ojos de La Razón.   

 

 

El Bar La Razón abre sus puertas por primera vez en el año 1930 de la mano de Jesús Iriarte, inmigrante de Galicia afincado en el oeste de Montevideo. Jesús a su vez, les deja el Bar a sus hijos Raúl y Chocho Iriarte. 

 

A mediados de los 70, el bar pasa a manos de los hermanos Jaime y Homero Muñoz y de Osvaldo Duran, todos ellos sindicalistas de la BAO que habían sido despedidos de la empresa y con el dinero de la indemnización compraron la llave del bar. Dos de los dueños fueron encarcelados por más de 10 años en la dictadura y tuvieron que vender el bar que pasó a manos de Chiche Gonzalez, contratando como pizzero a José Rodriguez. 

 

En 1996, Gonzalez le vende el bar a José Rodriguez y su hermano Rudy ya fallecido. Jose y sus sobrinos Jorge, Rosana y Sebastian se quedaron con el bar. Al día de hoy, el bar sigue en la familia y está a cargo de Rosana y su mamá. De lunes a lunes, el bar abre sus puertas a las 9 de la mañana y baja su cortina a las 12 de la noche.

 

El 15 de abril de 2011 la Junta Departamental de Montevideo colocó una placa en la puerta del Bar La Razón con motivo de declararlo “Bar Histórico y Emblemático de la ciudad de Montevideo”

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Conversamos con Rosana propietaria del Bar La Razón y Jorge, vecino y parroquiano 

 

Rosana: Este es un boliche de mucha historia política sobre todo, pero también de Carnaval y de fútbol. Fueron pasando las generaciones y La Razón sigue siendo un boliche muy popular, toda la vida lo fue, un boliche que era parada obligada de la gente obrera. Se llenaba de trabajadores de las fábricas, tanto de la Bao, como de la fábrica de vidrios, de los frigoríficos y varias más. Salían de trabajar y el bar se llenaba. Eran filas y filas de gente tomando y comiendo.

 

Jorge: Hace 48 años que paro acá y vivo a una cuadra. Este bar tiene más de 100 años.Yo ya venía acá de gurí, el dueño era el negro Muñoz. Enfrente había otro bar que era del Chiche Marichal. Había dos bares, uno enfrente del otro.

 

La Razón de Carnaval

 

Rosana: En las épocas de Carnaval venía la Reina Teja, los Diablos Verdes, también se sentaron en estas mesas La Celeste, La Soberana y parodistas Los Sandros, que obtuvieron el triplete de primer premio en los años 70, 71 y 72. Jaime Muñoz era el hermano dueño del bar de los años 70, 80, era hermano de un componente de Los Sandros, paraban mucho en La Razón en esa época. 

 

La Soberana la fundaron acá José Morgade, El Pelado Díaz y Pepe Veneno, que fue cliente nuestro hasta un poco antes de fallecer. Me acuerdo que hace unos años yo ya estaba trabajando acá y Pepe y su familia venían a comprar milanesas.

 

Los conjuntos venían a hacer la previa, calentaban la garganta con algún copetín, bajaban las guitarras y hasta usaban las propias mesas de tambores, era una fiesta el bar esos días. A la vuelta de los tablados volvían al bar y estaban hasta altas horas de la noche, seguían de largo y hacían el segundo tiempo acá. Las murgas se trasladaban en los camiones del BAO. Actualmente vienen murguistas, pero más que nada de pasada a comprar pizza para llevar. 

 

Todas esas anécdotas las recopilé de parroquianos que vienen ahora y venían en esa época, ahora tienen ochenta y pico de años. Me contaban que iban a la escuela que estaba acá enfrente del bar y después ya cruzaban para acá y andaban ahí afuera porque no los dejaban entrar, pero todo el mundo andaba todo el día a la vuelta del bar porque tenía mucha vida.

 

Jorge: Acá en los 90 ensayó Araca La Cana, en la Artigas ensayaba La Reina de la Teja, que primero fue La Celeste, con José Morgade. En el Universal, Carlos de la Vega y Emilio Romero también ensayó Araca La Cana, después ensayó una murga que desapareció, la Bohemia. Recuerdo ver pasar por acá los corsos, los cabezudos. Yo venía con mi madre, poníamos las sillas acá y estábamos con el mate horas y horas.

 

Teníamos el tablado del Arbolito, después había un tablado donde está la sede de Progreso en Ascasubi, se armaban tablados todos los fines de semana. Mi padre compraba un bono, comíamos y estábamos puestos ahí. En el Prado Chico había otro tablado también, el Liverpool también íbamos a veces. 

 

Antes los tablados se hacían en la calle, ponían tres tanques, unos bancos y dale que te dale. Había más murgas, lo que pasa es que a la juventud ya no le interesa tanto ni la política, ni la murga, ni la cultura. La crítica esta buena pero yo creo que la idea del carnaval es divertir a la gente, yo me crié viendo a Roberto Barry, los Capablanca, era más sano, ahora todo en este país se politizo y a mí ya no me gusta tanto.

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Muzzarella presidencial

 

Rosana: Este es un bar muy político, venía Tabaré Vázquez siendo presidente incluso, hacía la cola en la ventanita afuera, lo llamaron para adentro para que no hiciera la fila y él dijo que no, que era un cliente más, hizo la fila, compró la pizza, pagó y se fue como cualquier cliente. Lo entrevistaron acá en el bar también para el programa "Boliches"

  

Bar de izquierdas

 

Jorge: Este era un bar de izquierdas y en la dictadura estaba dura la cosa. Catalogaban a los ciudadanos A, B y C. Salías y tenías que mostrar ahí como un diplomita, si eras C para dentro. 

 

En la esquina ahí de Mármol había un bar que era de Luis Pérez, el hermano de Amodio Pérez, venían las chanchitas a cada rato en aquel momento, las tiraban a todos para afuera, sacaban a la gente del BAO y la tenían toda la noche parada. Y acá en el bar pasaban a cada rato porque era una cuna.

 

Yo estudié acá enfrente en la Escuela 57, después en el Liceo 22 y era pelo cortito, camisita celeste, corbata roja, un busito azul y pantalón gris. El director era un coronel, estaba salado.

 

Rosana: Otro que a veces venía era Pepe Mujica, un día estaba mi hermano y quedó como descolocado al ver que entra el Pepe acá. Entra Mujica, se sienta y pide un copetín, una empanadita y le empieza a contar anécdotas de cuando se escondía en el sótano de acá, lo usaban como tatucera en la época de la dictadura y se acordaba de todos los detalles de cómo era el lugar.

 

Cuando hay elecciones el bar es una fiesta y si gana el Frente más todavía. Armaban las banderas acá, ponían banderas gigantes en el techo y se armaba el escenario todo acá en la esquina, todo se concentra acá en las elecciones y plebiscitos. 

 

Botines y mostrador

 

Rosana: Es un boliche conocido tiene 100 años, han venido muchos jugadores de fútbol también, el Chengue Morales, Fabian O´Neill venía siempre para acá, decía "vengo a ver a Rosita", a mi madre.

 

Esquina Obdulio

 

Uno de los reclamos históricos que atraviesan el bar es el de cambiarle el nombre de la calle Vicente Yañez Pinzon a Obdulio Varela, que se crió en la zona.

 

¿Por qué ya no se viene tanto al bar?

 

Rosana: El boliche también ha cambiado mucho, las generaciones no se renuevan. Roberto Hernández hizo un especial en la televisión para el Informativo, el título era “Boliches en extinción”, en el centro ya muchos han cerrado y este es uno de los pocos que queda como boliche.

 

La generación no se está renovando, eso es real. Como que hacen la previa o en la casa o en otros lados, pero el boliche de barrio como tal se está extinguiendo. Ahora hay mucha tecnología que ha arrasado y cambiado mucho también las reuniones con los amigos, ha cambiado la forma de socializar y otras cosas. Los gurises vienen de pasada a comer una pizza pero no mucho más, no hay más barras de jóvenes que se junten acá. Antes se juntaban muchas barras de amigos también, mandaban y mandaban vueltas.

 

Tenemos un grupo de amigos que todavía siguen viniendo. Cuando eran jovencitos venían y actualmente tienen 70 y pico, 80 años y siguen viniendo. Son de toda la vida del barrio, siempre se juntaban y se veían en el boliche para tomar el copetín. Porque ellos mismos te dicen: "tengo mi casa llena de whisky, de botellas, pero a mí me gusta venir a tomar acá al boliche". Lo que acerca a mucha gente al bar es el fútbol, la política y el carnaval, sin dudas son las cosas que más mueve gente. 

 

Jorge: Primero que nada la gente no viene tanto al bar porque no hay trabajo, entonces compras una cajita de vino y la compartís en la esquina. Porque hay mucho desempleo en este país, tenemos 180 mil personas desocupadas en 3 millones de habitantes.

 

Esto era una viña con todas las fábricas trabajando a pleno. Acá en seis cuadras había seis boliches. Pero ya la gente con desempleo, se compra una cajita de 130 pesos y se va para la casa. Acá en La Razón tenías que hacer cola para que te sirvieran, sonaba el pito en el BAO a las 2 de la tarde y se venían todos para los boliches, ahora eso es imposible. 

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