ECOSISTEMA
CARNAVAL
Entrevistamos a Amalia Amarillo, para conocer desde adentro la organización del Carnaval de las Promesas, Murga Joven y el Concurso Oficial, sus características y los distintos elementos que componen el singular entramado del Carnaval montevideano.
Del otro lado del mostrador
Trabajé casi cinco años en la Gerencia de Festejos y Espectáculos de la Intendencia de Montevideo, en la parte de la coordinación de Promesas y de Murga Joven. También trabajé en Carnaval Oficial con los corsos barriales y los escenarios populares. La gerencia se encarga de todo lo que pasa en Carnaval.
Solo éramos dos personas trabajando en producción y tenés que cubrir todo lo que hay, ver los aspectos técnicos, trabajar los reglamentos, los convenios, tener las reuniones con los conjuntos o con los gurises en el caso de la Murga Joven, con la Asamblea de Murga Joven y en Promesas con Adicapro (Asociación de Directores de los conjuntos de Promesas). Además de organizar el evento en sí, es un montón pero es una tarea fascinante.
Monitoreo
Hay monitores también en Murga Joven, que participan de la mano del TUMP (Taller Uruguayo de Música Popular), pero quien organiza centralmente el encuentro es la Intendencia de Montevideo.
Lo que más se desarrolla es la parte pedagógica en Murga Joven, el monitoreo es una política de juventud. Es un apoyo que se le da a cada conjunto en el proceso artístico, a medida que el conjunto lo necesite y lo pida de acuerdo a los aspectos que quiera mejorar.
Hay algunas murgas que es la primera experiencia que tienen y no saben ni por dónde arrancar, se les da orientación para las letras o con arreglos. Es más de un acompañamiento y no tan sólo una entrega de resultados técnicos de rubros, es acompañar un proceso creativo, artístico y orientar a gurises que están en una exploración colectiva.
Carnaval Mayor
Desde la gerencia trabajé en la organización de los desfiles, toda la pata de concurso y de los escenarios populares en coordinación con la Red de Escenarios Populares. Desde la Intendencia se les gestiona las entradas, las invitaciones, todo lo que sea material. Se hace un apoyo económico en la contratación de conjuntos, hay un montón de trabajo allí.
Los escenarios móviles se realizan en coordinación con las Comisiones de Cultura de cada Centro Comunal Zonal. Vecinas y vecinos que honorariamente trabajan en las comisiones de cultura de los barrios y entre otras actividades dentro del Carnaval como puede ser un corso barrial, también se realiza un escenario del cual la Intendencia les da tres conjuntos del concurso oficial y ellos además ponen algún conjunto que sea del barrio, para promocionar los proyectos culturales y artísticos de la zona.
¿Qué cosas diferencian y atraviesan a estos tres niveles: Carnaval de las Promesas, Murga Joven y el Concurso Oficial de Carnaval?
Yo hablo más sobre la murga, porque a mí me identifica más y porque es lo que tienen en común los tres niveles, Murga Joven es solo murga. Me parece que hay una cosa que confluye y es única en el mundo, esa posibilidad que te brinda la murga de mezclar artes visuales y sonoros y cómo todo está resumido en 45 o 30 minutos.

Escuela de arte
Al verlo en esos tres niveles, he podido ver murguistas de cinco años, que vos decís esto es maravilloso. Panchito de la Zafada por ejemplo, es un niño que parece que tuviera 85 años de murga y tiene cinco años, es una escuela de arte fascinante el carnaval.
Bastante democrático dentro de todo, obviamente de la mano de las edades también y por lo menos en el plano de promesas y en Murga Joven tiene una accesibilidad formidable, el Carnaval es una plataforma para usarse.
Podemos discutir mil veces si puede mejorar, si los gobiernos deberían poner más o menos, si deberían meterse menos, todo es debatible, pero el Carnaval es una escuela artística impresionante y con muy poco techo. Si bien existen reglamentos para cada concurso, el techo artístico es casi infinito, me parece que eso conecta a los tres niveles.
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Una calle me separa
Donde se separa es en la estructura de cada uno. El encuentro de Murga Joven es sumamente distinto al resto. Carnaval de las Promesas se asimila bastante en estructura al Carnaval Oficial. Primero que nada hay un anhelo desde Promesas en parecerse a Carnaval y en Murga Joven directamente hay un anhelo de romper con eso.
No es un romper por romper, ni es un romper por estar en contra, es simplemente por darse el gusto de salirse de algunas estructuras y de investigar por otros lados. Eso tiene que ver justamente con la estructura misma del encuentro Murga Joven y cómo van variando los grupos. Un año sale un grupo con un nombre y al otro año tal vez no salga más, pero sale la misma gente con otro nombre.
No exploran tanto la identidad colectiva y el arraigo a un barrio por ejemplo. Eso es algo que siempre les achaque, les cuesta un poco el tema de continuar los procesos. Hay muchos ejemplos de murgas que han generado mayor cuerpo a lo largo de los años, logrando un proceso colectivo que ha trascendido en el tiempo, que han sorteado dificultades en distintas etapas de la vida también, porque tres años de murga para ellos a esa edad es una eternidad.
El Baby Fútbol del Carnaval
El Carnaval de las Promesas tiene muchos puntos de contacto con otras actividades infantiles como el Baby Fútbol por ejemplo, en muchos sentidos y en los malos también. Todos los universos donde los protagonistas son los niños, pero están tan atravesados por el mundo adulto, terminan contaminados de alguna manera. Siempre está la expectativa del padre, la madre, la competencia.
Desde la Intendencia además de la coordinación de Carnaval de las Promesas, está una pata transversal de políticas de género y de cuidados a las infancias, yo trabajé allí representando allí a la Intendencia. Hacíamos una mesa interinstitucional con representantes de Adicapro, UNICEF, INAU y Género de la Intendencia. Cuando había algunos casos para analizar o intervenir, tratábamos de hacer un abordaje. Llegamos a armar una especie de protocolo ante algunas situaciones que se daban.
También se armó un equipo de lo que nosotros llamábamos monitoras de Género, que visitaban los lugares de ensayo.hubo una formación para técnicos y técnicas. En el Baby Fútbol, para que vos puedas ser técnico hay una capacitación previa, será buena, mala, mejorable, lo que quieras. Pero para estar en la cancha tenés que tener el carnet de qué estás aprobado. Y acá eso no existía porque es muy difícil también ponerle un marco a eso.
En la medida de lo posible, se intentó llegar a la mayor cantidad de técnicos y técnicas que para que estuvieran en la nómina tenían que haber realizado algún tipo de formación o sensibilización de trabajo con infancias. Porque muchas veces serían tremendos artistas, pero capaz que nunca en su vida trabajaron con gurises y hay toda una pata pedagógica. Ojo que a veces no son honorarios tampoco, la gran mayoría de los técnicos cobran por su trabajo.
Muchas veces se trabaja con gurises que tienen situaciones familiares complejas, está bueno que salgan y estén en vínculo con otros gurises y familias, que hagan arte, que canten, bailen, es divino y me parece súper importante su trabajo.
El valor de las palabras
Desde la Intendencia trabajamos mucho en erradicar algunos términos. En algún momento existió prueba de admisión para los conjuntos de las Promesas. Eso se radicó, a las audiciones en cada conjunto se les decían castings en un momento y nosotros empezamos a pedir que no se utilizara más ese término. En todo caso, bueno vení a probarte, que tampoco es lo que querés filosóficamente, pero el grupo tiene un cupo, no pueden haber 150 gurises arriba del escenario.
Empezamos a cambiar algunas terminologías y la que seguro no pudimos ni vamos a poder erradicar jamás porque ya es el sello, es la misma palabra “promesa”. El gurí es ahora, no es una promesa, está haciendo arte en este momento. No es algo que va a ser y que vos estás viendo como una avant premier de lo que va a ser esa futura estrella.
Habitantes de la contradicción
No hay nada más incongruente y satisfactorio que el encuentro de Murga Joven. Yo siempre digo que Murga Joven habita en la contradicción y no la vas a poder sacar de ahí.
Murga Joven es un lugar que se declara encuentro, pero todos festejan si pasan a las 20 finalistas. Se declara encuentro, pero tiene un jurado. No es concurso, pero tiene un jurado, ¿para qué tenés un jurado si no es un concurso? Todas esas cosas que si bien se saben, se hacen todos los boludos en el buen sentido, porque a mí me parece que es un poco la joda y un poco el gustito … trasgredo, pero no, concurso, pero no. No pierdo nunca, pero si gano, gano.
Cuando esos gurises que vienen de las promesas con todas esas herramientas y a veces no pasan a una segunda rueda, tienen desarmar esos procesos, vos aprendiste toda esta caja de herramientas en promesas, la traes y la tenés, bárbaro. Ahora acá este es el espacio para romperlo todo y encontrar tu identidad como Murga, tu forma de cantar, qué es lo que querés decir.

Murga Joven como política pública cultural para la juventud.
Seguramente sea la más potente. Porque está la Movida Joven, pero es más bien una plataforma y no tenés toda la parte del proceso. Murga Joven cuenta con muchas instancias que tienden a jerarquizar justamente el proceso creativo. Tanto el acompañamiento de estos monitores y monitoras que son técnicos y tienen alguna experiencia vinculada a distintas áreas del género murga.
Después tienen una instancia de ensayos abiertos, un espacio de una hora dónde la murga todavía con las cosas crudas, va y ensaya, hace como pasadas de lo que tienen, un primer acercamiento también a contar con micrófonos en un teatro cerrado. Después tienen una devolución de lo que hicieron con dos técnicos elegidos para esa instancia.
Todo el tiempo hay una cuestión que tiene que ver con lo pedagógico. Si bien no es la idea bajar línea, es simplemente esto está bueno, busquen reforzarlo por acá, esto no se entendió, este chiste está raro, busquen repensarlo porque se puede entender mal, la puesta en escena, todo sugerencias de por dónde seguir el proceso.
También tiene debilidades que son inherentes a su público objetivo, es un público que por la edad es muy difícil de pedirles que se organicen como en una estructura. Entonces, todos los años a veces es como volver a empezar. En algunos procesos vas evolucionando y tratando de mejorar el encuentro en sí. Pero si todos los años vas y la asamblea es otra, con otra gente, es muy difícil porque volvés a empezar algunas discusiones siempre desde cero.
Es muy difícil pensar en algún otro lugar donde el gobierno departamental ponga la infraestructura que se pone, cuando yo era chica y hacía Murga Joven, a veces hasta compartimos micros y las luces eran tres tachos con papel celofán.
Hoy en día tenés una planta de luces, te mandan el proyecto para que los iluminadores e iluminadoras puedan trabajar desde la casa y después ir a programarlo al teatro, una infraestructura que realmente es muy buena. Tenés la oportunidad de poder mostrar un producto artístico con muy buenas condiciones, con muy buenos técnicos también que pone la Intendencia. Es una herramienta tremenda para usar.
¿Qué objetivos se traza la Intendencia cuando planifica Murga Joven?
El tema de los objetivos últimamente ha sido tratar de optimizar los canales de comunicación, de que las asambleas vuelvan a ser asambleas, porque se perdió bastante el carácter de asamblea. Hace muchos años que las murgas van a escuchar si hay información y se van, no discuten, no proponen. Eso ha mermado bastante.
Las formas de participación también han cambiado a lo largo del tiempo. Nosotros los adultos también, ahora tenemos reuniones por Zoom, las cosas cambiaron. Entonces ahí yo veo ahí como un estancamiento, que en algún momento se va a mover y se va a convertir en otra cosa, porque es así, todo muta
¿Cuál es la adherencia de los jóvenes a la propuesta?
Estamos hablando en promedio de entre 900 y 1000 gurises por año arriba de escena. En los últimos años hay un promedio de 45 murgas, es un montón. También hubo un antes y un después de la pandemia respecto al público que ahora lo estamos retomando recién.
Murga Joven fue lo único que no cortó nunca en pandemia. Encontró como una forma que se renovara el público, que entraban por lista. Eso lo que generó fue que por unos años la gente se acostumbró mucho a ir ver un conjunto y se iba. Entonces no teníamos lo que pasa en un tablado, de gente que se queda a ver una etapa completa, fue como todo un trabajo que la gente se empezara a quedar.
Murga Joven al Florencio
Hace dos años nos mudamos al Florencio Sánchez, al principio fue el grito en el cielo porque la mayoría quería algo más céntrico. Lo cierto es que fue un placer el cambio, el tema de no estar pendiente de las suspensiones por lluvia ya era algo que a las murgas les aportaba mucha tranquilidad, porque pagar maquillaje o pagar un camión, llegar y que se suspenda, es una guita con la que ellos no cuentan, venden ravioles para financiarse.
También la descentralización hizo que mucha gente del Cerro se arrimara a ver qué era eso y empezara a ir etapas enteras. Eso para mí fue mágico. Siempre estaba lleno. Ellos mismos volvieron a verse, que era algo que no estaba pasando más tampoco, empezaron a verse entre conjuntos, a ver a otros compañeros. Comenzó a volver a darse lo del encuentro.

¿Cuáles son las claves de tanta participación juvenil?
Yo creo que saben que es un espacio no tradicional dentro de lo tradicional. Porque la Murga Joven tiene un reglamento casi inexistente. El reglamento dice cuánto tiempo mínimo y máximo se puede estar en escena, cuántos componentes, usar los instrumentos y tratar de explorar dentro del género murga y no tiene muchas reglas más que por ejemplo, no hay ninguna limitación.
Es un espacio de búsqueda y exploración. Muchas veces dentro de ese chiste han salido cosas increíbles y maravillosas. Hubo un año que una murga lo que hizo fue seguir exactamente los lineamientos que decía el reglamento, pero hizo un espectáculo de parodismo.
Lo que tiene Murga Joven es esa posibilidad de transgredir, de hacer algo nuevo, de probar cosas y por eso es tan tentador, es ese manijazo en un asado de "che vamos a sacar una murga" y ahí sale la Murga Joven. No se requiere de grandes trajes, tampoco de maquillaje, porque en realidad está bien que vayan maquillados, pero se pueden maquillar ellos. No requiere técnicos. Es un lugar donde explorar la creatividad, la irreverencia, de total libertad.
La Murga Joven también puede ser un camino hacia el Carnaval oficial
Totalmente y también hay muchos jóvenes que siguen haciendo Murga Joven y participan del Carnaval oficial. Es un espacio donde ese murguista profesional puede hacer lo que se le canta y en Carnaval no. En Carnaval va a ir a hacer lo que el dueño de la murga dice y lo llamó para eso, punto. Acá hacen lo que quieren, se suben con sus amigos que están en otras murgas, se dan el gusto, es despuntar el vicio.
Es un espacio muy generoso, la diversidad de los espectáculos y de los productos artísticos que se ofrecen es tan amplia que termina siendo un espacio sumamente atractivo para mirarlo desde todo punto de vista. Un día te puede pasar que vayan unos que le compraron los trajes a La Gran Muñeca, el coro es una cosa infernal que te despeina y después enseguida viene un grupo que nunca en su vida pisó un escenario, que están temblando de los nervios porque está la madre en la primera fila, es ese contraste permanente.
Yo fui jurado ya dos veces y siempre me preguntan qué criterio tiene el jurado, es re difícil, no hay rubros para puntuar ... y yo siempre digo, para mí lo que se valora es la búsqueda de identidad de esa murga, que encuentren cómo hablar, el humor que les gusta, si ya encontraron qué temas los caracterizan. Esos son los lugares que creo que tiene encontrar Murga Joven, además del disfrute.
Está todo bien con que se suba uno y me haga exactamente un repertorio que podría ser de Queso Magro. Me va a encantar seguramente, pero ¿es tu voz? No hay nada nuevo en este mundo, todos nos inspiramos o crecimos amando algún tipo de estilo. Pero siempre dentro de cada estilo hay espacio para encontrar tu propia voz.
La forma que el grupo está identificado: tipo de discurso, forma de cantar, forma de pararse en el escenario, cómo se mueven, si hacen puesta o no hacen. Si le dedican importancia a la estética visual o no. Si tienden más al humor, si tienen un humor más negro, si tienen un humor más verde. Si son reflexivos, si no son reflexivos. Hay miles de cosas todavía para seguir explorando dentro del género de Murga.
Ecosistema Carnaval
Yo creo que es muy difícil que Carnaval no salga por algo en particular, eso más bien porque deviene de lo popular y el origen es lo popular, por más que después se haya institucionalizado. Tiene mucho que ver con las exigencias, las demandas, lo que hablábamos al principio, la profesionalización de los rubros técnicos, que eso también ha acrecentado mucho el laburo y quienes laburan.
Cuando vos metés pantallas, necesitás un diseñador de pantallas. Cuando vos decís que el maquillaje puntúa, entra un montón de gente a los equipos de maquillaje, también entra en juego el trabajo de formación porque hay gente formando y formándose para esas áreas técnicas.
Ni que hablar de los vendedores, es un gran ecosistema, yo creo que sin los escenarios populares no se podría hacer Carnaval tampoco. Es verdad que el apoyo de todo lo que es estatal, gubernamental, es importantísimo no voy a decir que no. No solo la Intendencia, sino empresas públicas que apoyan, pero sin las vecinas y vecinos que organizan tablados no funcionaría el Carnaval.
La Intendencia tiene un rol como súper importante en el sentido de que la infraestructura que se aporta más allá de toda la parte del concurso oficial, todo lo que es escenarios móviles, más Carnaval de A Pie que también los escenarios los aporta la Intendencia, si bien es una movida de DAECPU, son funciones para los conjuntos, son más escenarios para hacer, más contratos.
Hoy en día yo lo que estoy viendo, es que la cantidad de tablados que hace cada conjunto es muy disparejo. Es una cosa que hay que replantearse. Pero si no se lo replantean los conjuntos dentro de los ámbitos de discusión, es muy difícil. Pero no puede haber un conjunto que vaya a 150 tablados y otro que vaya a 13. Porque el esfuerzo, si no termina recayendo en cuánta plata tiene cada conjunto.
Si la inversión se ve reflejada solo en aspectos técnicos, muy pocas veces la inversión se está viendo reflejada en el contenido de los espectáculos. Entonces estamos viendo cada vez más espectáculos de muy buena calidad artística y muy bajos en cuanto al arte de la escritura o del texto, nos estamos acoplando a lo que es el mundo, todo entra por los ojos y hay muy poco de sustancia.
No te puede pasar que en Humoristas haya alguien te haga cagar de risa, pero gane el que tiene todos los rubros cubiertos. Tiene que ganar el que te hizo cagar de risa, es el objetivo de la categoría y eso está tendiendo a pasar. Es un ecosistema demasiado inmenso. Sobre todo, en algunos barrios, por ejemplo, donde las comisiones de cultura funcionan muy bien, es un momento del año en el que llegan cosas al barrio que no llegan en otros momentos, desde un escenario hasta un corso.





